Tres de cada cinco personas no pueden pagar por atención médica ante una enfermedad grave

Los altos gastos de bolsillo en salud de los chilenos -los que quedan fuera de Fonasa e isapres- posiciona al país en quinto lugar y muy por sobre el promedio de los países de la OCDE. Por su parte, el principal destino de este desembolso va a la compra de medicamentos (40%), el cual se incrementa a medida que la presencia de adultos mayores en el hogar aumenta.
El costo de la salud en Chile es un tema que ha estado en boga desde hace ya mucho tiempo. Asimismo, dentro de los gastos asociados a este ítem, el alto valor de los medicamentos ha sido uno de los principales problemas que se han detectado y apuntado como piedra de tope para el avance en materia de cobertura.Ejemplo de lo anterior es el elevado porcentaje del presupuesto del hogar que deben destinar los chilenos desde su bolsillo al ítem salud, en comparación con los países de la OCDE, pues Chile figura dentro de los cinco primeros puestos con mayor gasto y muy por sobre el promedio (ver infografía).

Una investigación realizada por el Centro de Estudios Públicos (CEP), llamada “Radiografía del gasto de bolsillo en salud en Chile: una mirada desagregada”, a la cual “El Mercurio” tuvo acceso, indica que tres de cada cinco personas (60%) estima que le es imposible pagar por una atención médica ante la presencia de una enfermedad grave. Esto, a pesar de que el 97% de la población está cubierta por algún esquema previsional de salud, ya sea Fonasa o isapres.

Esto se debe a que en Chile el gasto de bolsillo en salud (GBS) -el no cubierto por algún sistema previsional-representa una alta proporción del desembolso total de los hogares, el cual varía según la composición de estos.

La investigadora a cargo del área de salud del CEP, Carolina Velasco, explica que “aún con la alta protección previsional que se tiene, a la hora de pagar estos servicios adicionales se debe poner dinero desde el bolsillo, y ese monto es alto al compararse con los países de la OCDE”.

Según los resultados arrojados, se muestra que en 2012 el GBS representó un 5,2% del gasto total de los hogares (GTH), destinando en promedio $18.122 mensuales por integrantes del hogar, unos $21.500 si se llevan a cifras actuales.

La gerente general de Altura Management, Victoria Beaumont, señala. “Desde el punto de vista técnico es importante siempre mantener un nivel de copago, pues la gratuidad genera un aumento de frecuencia que impacta al alza en los gastos de salud”. Mientras que, “desde el punto de vista político y social, el desafío se encuentra en la definición de un punto de equilibrio en el copago, que para una familia puede ser considerado un desmedro en su poder adquisitivo, y por ende, una desprotección de su derecho a acceder a las prestaciones de salud”, agrega Beaumont.

De la misma forma, se puede observar que a medida que las edades de los integrantes del hogar comienzan a aumentar, el GBS que se destina per cápita empieza a ser mayor, encontrando un máximo promedio de $38.513 en los adultos mayores de 75 años o más (ver infografía).

“Mientras más años, se van presentando más gastos o más usos de la salud, porque las personas van presentando más enfermedades crónicas y se generan dependencias médicas”, señala Velasco.

En tanto, la investigadora del área de salud, envejecimiento y pensiones del CEP, Josefa Henríquez, comenta que en cuanto a la proporción de GTH que se destina a salud, “estos son totalmente proporcionales acorde al quintil en que se encuentran y a los ingresos que perciben. Mientras más presupuesto tienen, más destinan a financiar atenciones complementarias o gastos preventivos de salud”.

Una explicación para estos mayores volúmenes de gastos es que quienes poseen mayores ingresos -en su mayoría asociados a isapres- pueden acceder con mayor facilidad a los servicios privados, generando una mayor frecuencia que multiplica los montos destinados a la salud.

Sin embargo, el director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello (ISP-UNAB), Héctor Sánchez, comenta que “la tendencia a nivel mundial es que la proporción del gasto de las personas se vaya reduciendo de forma progresiva, buscando una relación directa entre el GBS y la equidad en el acceso a la salud”.

Cerca del 40% del gasto de bolsillo en salud se destina a la compra de medicamentos

El principal destino del gasto en salud de los hogares es en el ítem medicamentos, el cual reúne el 38%. Lo siguen el de consultas médicas (19,8%), exámenes de laboratorio y rayos (11,8%) y los servicios dentales (9,3%).

En el primer punto, la proporción de medicamentos es más alta en los hogares de menores recursos y en aquellos con mayor presencia de adultos mayores (ambos en su mayoría adscritos a Fonasa), “entregando luces de hacia dónde deben apuntar las políticas públicas en la búsqueda de disminuir estos desembolsos”, dice Velasco.

En el sistema de previsión público, gran parte de las consultas médicas tienen costo cero, y lo mismo sucede con ciertos medicamentos, sin embargo, los dos puntos anteriores figuran dentro de los más demandados.

El director del ISP-UNAB, señala que este alto porcentaje que representan los medicamentos dentro de los GBS “se explica -en gran parte- por la automedicación de las personas”.

También se debe, según expertos, porque muchos optan por ir a centros privados para consultas, debido a las largas esperas en los recintos de atención primaria.

Sobre las farmacias populares, Velasco apunta a que estas “deberían enfocarse en la venta a menor precio de los medicamentos que no son de entrega gratuita por parte de Fonasa”.

En cuanto a los gastos catastróficos asociados al GBS (cuando el desembolso en salud representa más del 30% de su capacidad de pago), este se manifiesta transversalmente, sin discriminar el quintil al que se pertenece, y mostrando una alta presencia en los hogares que poseen mayor número de adultos mayores en su composición.

En Fonasa son 12 las patologías que tienen cobertura del 100% en caso de que estas lleven a gastos catastróficos al afectado. Mientras que en las isapres, todos los planes de salud vienen con una cobertura adicional que funciona a base de un deducible, donde el cliente se puede acoger a este beneficio, siempre que acuda a una red cerrada de prestadores que tenga convenio con su respectiva isapre.

“Siempre se enfoca la ayuda en los primeros seis deciles de ingresos, apelando a su vulnerabilidad, pero lo que encontramos aquí es que hay que apuntar a ciertos servicios más que en hogares, debido a lo transversales que son los GBS”, finaliza Henríquez.

El Mercurio
Economía y negocios