Las bajas pensiones, en promedio menores a un sueldo mínimo, son el factor que los lleva a buscar trabajo. Pero se mantienen gracias a su compromiso y ganas de seguir activos.
Amayor edad, mayor es la tasa de ocupación en el trabajo. Esto, según las cifras de desempleo del trimestre móvil noviembre 2017-enero 2018 publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Si bien la tasa de desocupación del trimestre fue de 6,5%, superior al 6,4% del trimestre anterior y al 6,2% de la misma fecha del año pasado, la situación es más favorable para las personas de mayor edad en comparación con los jóvenes.En el rango de edad de 55 años o más, el desempleo se ubicó en cifras mucho menores que los números generales, pues sólo un 3,7% de las personas de ese rango etario se encuentran desocupadas. Desglosadas por sexo, la tasa de desocupación de las mujeres mayores de 55 es aún menor: apenas un 2,8% (ver recuadro).

Esta situación se ha ido repitiendo en el último tiempo, pues en el trimestre móvil anterior (octubre- noviembre-diciembre 2017) la tasa de desocupación de los mayores de 55 años fue incluso menor: 3,3%, repartido en 3,6% entre los hombres y 4,2% para las mujeres. ¿Qué explica que los mayores tengan más empleo que los jóvenes en edad de trabajar? Para Yorcy Sánchez, subgerenta de formación y sostenibilidad de la empresa de servicios Grupo Eulen, ‘los adultos mayores tienen un compromiso mucho más arragaido de la importancia del trabajo, y, por lo tanto, se quedan en un puesto más tiempo que los jóvenes, quienes tienden a la rotación en sus trabajos’, asegura. Otro motivo es la necesidad económica de quienes reciben pensiones de vejez.

De acuerdo con el Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC), el monto representativo de las pensiones es cercano a $164.000 al mes, mucho menor al sueldo mínimo actual ($276.000). Según Sánchez, la mayoría de los trabajadores mayores de 55 años piensa en el trabajo como algo más estable con fines más allá de lo económico. ‘Por un lado está el tema lógico de ser un sustento de dinero para sus familias, pero también es importante para ellos mantenerse activos socialmente’. En su empresa, de los más de 11.000 trabajadores que tienen a nivel nacional, un 8,26% corresponden a adultos en edad de jubilación, es decir mayores de 65 años.

La mayoría de ellos, auxiliares de limpieza y mantenimiento que se han quedado en la empresa pese a la posibilidad de optar a una jubilación. Esto los ha llevado a plantearse el desafío del intercambio generacional, pues la edad media de los supervisores es de 40 años. ‘Ellos aportan con su experiencia, compromiso y ganas de seguir trabajando’. Elías Villarroel tiene 74 años y aunque ya es jubilado, trabaja hace cinco años como guardia de noche en Talcahuano. Dice que una de las razones que lo llevó a volver a trabajar a esta edad es la necesidad económica, ‘porque con la jubilación apenas alcanza para sobrevivir’. Además, otro motivo fue volver a sentirse bien de salud.

‘Para mí trabajar es como un remedio, me ayuda a no enfermarme. Me permite salir con mi señora, con mis hijos, e incluso juego una pichanga de vez en cuando’. Robinson Aravena, de 74 años, coincide con Villarroel: ‘Las personas de mi edad necesitan trabajar, por que con las pensiones no alcanza.

Él trabaja hace cinco años como auxiliar de aseo en los laboratorios de la Universidad Católica Silva Henríquez, y además de su trabajo a tiempo completo, se desempeña como extra para varias productoras audivisuales hace 10 años. ‘Lo que más me beneficia de estar trabajando es que me mantengo en actividad, y gracias a eso no tengo problemas de salud. Veo como otras personas de mi edad se enferman porque se la pasan en la casa’, cuenta.

Medio: LUN
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