Congreso Futuro 2018: doctora en física sorprendió con robot de compañía para adultos mayores

noticia_3Nadine, la máquina, puede hablar e interactuar con personas que lleguen hasta su lugar de trabajo: la recepción de la Universidad Tecnológica de Nanyang.
Una máquina hecha a imagen y semejanza de su creadora. Así es Nadine, la robot creada por Nadia Magnenat Thalmann, doctora en física cuántica y académica de la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur.

La autómata parece un clon veinteañero de la investigadora. Tiene la piel blanca y tersa y una melena castaña clara. Eso sí, la robot no posee la voz melódica de su creadora, sino una estereotipada voz de cajero automático.

Pese a sus limitaciones –no camina ni mueve los brazos- Nadine trabaja como recepcionista en la misma universidad de quien la inventó, que ahora está de visita en Chile invitada por el Congreso Futuro.

Si ve a una persona por primera vez, aunque sea sólo una vez, recordará por siempre su cara y nombre. También será capaz de responderle preguntas sencillas, como ubicación de lugares o instrucciones para llegar a ellos.

El desafío que Nadia Thalmann tiene para su robot Nadine es claro: ser consciente. No de las preocupaciones de la humanidad o de su lugar en el cosmos, sino de su propia presencia. Dónde está, quién está a su lado, quién hizo una pregunta antes y quién hizo otra después. Esas son acciones que la robot no puede ejecutar hasta el momento.

‘Hay dos cosas que tiene Nadine mejor que los humanos: su capacidad de memoria y de comparación. Puede hacer cálculos increíblemente rápido y almacenar muchos más datos que nosotros’, dice Thalmann.

Si ese propósito se cumple en diez años, los científicos estarían más que felices, según la doctora. ‘Lo que vemos en Hollywood son inventos, la imaginación va mucho más rápido que los desarrollos que estamos trabajando. Recién estamos resolviendo el problema del movimiento de las manos’, comenta la experta.

‘Algo que es muy difícil de hacer es darle motivación, intuición. Esto es una simulación matemática.Es mucho más fácil simular lo que es lógico que lo que es intuitivo’, agrega.

Thalmann además cree que se ha abusado de la ciencia ficción en la discusión sobre robótica. No es una posibilidad cierta que las máquinas lleguen a dominar al ser humano. ‘Si le pasas una pistola a Nadine, puede matar a alguien, claro, pero depende de lo que tú le digas que haga. Esto es un software y tú lo dominas. Puedes poner una capa transversal que incluya las leyes vigentes y otros datos que obligarán a que jamás pueda hacer algo ilegal’, dice.

Ahora el siguiente paso para Nadine es mejorar sus habilidades como recepcionista: ser capaz de mover los brazos y las manos para recibir documentos, leerlos y guardarlos o enviarlos donde corresponda.

Actualmente, se trabaja en escanear los brazos y la piel de la misma investigadora para poder imprimirlos en 3D y usarlos en la robot. ‘No te imaginas la cantidad de solicitudes que nos llegan de bancos, aseguradoras y tiendas para que hagamos más robots como Nadine’, comenta Thalmann.

Pero Nadine dentro de poco ya no estará sola: a fines de año se espera que tenga un compañero en Singapur: Charlie, un androide ‘súper humano’ también impreso en 3D que caminará y tendrá articulaciones. El autómata medirá un metro ochenta, pero no se parecerá a una persona como su compañera artificial, sino que asimilará el aspecto metálico que salta al imaginar una máquina de este tipo. Será más como C3PO de ‘Star Wars’ que como un humano.

La idea de crear a Charlie y también a Nadine tiene un fundamento más humano de lo que podría parecer: servir de compañía. ‘En Singapur hay un hijo por familia, así que es una sociedad que no puede lidiar con los cuidados del adulto mayor. Cuando vas a asilos, te das cuenta de que están muy solos y es imposible pagarle a alguien para que esté 24/7, sólo los ricos pueden. Hay que darles medicinas para que estén tranquilos y no se depriman’, comenta la física y experta en robótica.

Con un robot pueden interactuar, jugar e incluso estar atentos a signos de su salud, dice la especialista. ‘Estamos investigando e incorporando datos sobre demencia senil, por ejemplo. Con inteligencia artificial podemos percibir expresiones faciales propias de la enfermedad y saber cómo actuar al respecto’, dice.

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